
Y casi un año después, aquí me encuentro, delante de mi ordenador porque ya voy tarde para mandar la receta del optimismo.
Realmente, si lo pienso, es un privilegio encontrarme en esta tesitura porque eso significa que sigo al lado de gente maravillosa como Julia que sigue confiando y apostando por mí y eso es de agradecer.
Y, por tanto, se lo agradezco a Isabel que fue quien nos presentó.
Así que aquí seguimos, juntas y optimistas, con ganas de trasladaros ese optimismo que nos caracteriza.

VICTORIA MASEDA CEO Masseda Catering
Y, en mi caso, no podía ser de otra manera que con una receta, una de esas que en cada sitio se hace de una forma diferente y de la que todos pensamos que la mejor es la de nuestra madre o la de nuestras abuelas.
Y no, no voy a daros la receta de la mejor tortilla de patatas del mundo, porque seguro que habría discrepancias: que si tiene o no cebolla, que si el huevo debe estar más o menos cuajado…
Y tantas otras cosas que rodean a ese plato tan típico y, al mismo tiempo, tan controvertido.
Pero, como tenemos que ser optimistas, no quiero entrar en debates y voy a compartir la receta que me llevó a convertirme en cocinera, la que hizo que dejara mi carrera en la industria farmacéutica para ponerme al frente de unos fogones, ser feliz y hacer felices a los demás a través de mi cocina.
Si queréis, otro día os cuento la historia si es que aún no la sabéis. Vamos al lío, que me enrollo contándoos mi vida y el tiempo corre en mi contra.
El cierre de la revista no espera. Tic tac, tic tac…

INGREDIENTES (20 unidades aproximadamente)
Para la crema
- 2 huevos camperos de Pazo de Vilane.
- 750 ml de leche entera.
- 60 g de maicena.
- 150 g de azúcar.
- La piel de un limón (sin la parte blanca).
- 1 palito de canela en rama.
Para el rebozado
- Pan rallado.
- Harina de trigo de uso común.
- Huevos camperos de Pazo de Vilane, batidos.
- Aceite de Oliva Virgen Extra de Almazaras de la Subbética, para freír.
- Azúcar.
- Canela de Ceilán en polvo.
Empezamos poniendo todos los ingredientes de la crema en un cazo y nos vamos a hacer recados, recoger la casa o a tomarnos algo con los amigos para que «la harina se abra», que decían las abuelas.
Yo, en la cocina, soy una abuela prematura.
Una vez volvamos de lo que hayamos decidido hacer, nos metemos en materia.
Removemos constantemente hasta que se integren bien todos los ingredientes.
Ponemos el cazo a fuego lento, sin dejar de remover, y, en cuanto empecemos a ver las primeras burbujas —que nos indican que está empezando a hervir—, bajamos aún más el fuego y dejamos un par de minutos más, sin dejar de remover.
Pasado este tiempo, retiramos la corteza de limón y el palito de canela y vertemos la crema en una fuente para que quede con un grosor aproximado de 2 cm.
Dejamos enfriar durante, al menos, dos horas.
No os preocupéis si no tenéis tanto tiempo para que «abra la harina».
Hay dos trucos: el primero consiste en infusionar la leche con el limón y la canela y añadir después el resto de ingredientes; el segundo, recurrir a la batidora eléctrica sobre la crema caliente, siempre después de haber retirado la corteza de limón y el palito de canela.
Preparamos una mezcla de pan rallado y harina para el rebozado en crudo, y otra de azúcar y canela al gusto para rebozar la crema una vez frita.
Cuando la crema esté bien firme y fría, la cortamos en porciones y las pasamos primero por la mezcla de harina y pan rallado, después por huevo batido y, de nuevo, por la mezcla de harina y pan rallado.
Freímos con mucho cuidado para que no se rompan, en abundante AOVE y por ambos lados.
Después las colocamos sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite.
Terminamos rebozándolas en la mezcla de azúcar y canela al gusto, y ya estarán listas para disfrutar y reafirmar nuestro optimismo en cada bocado.
Yo, desde luego, si cierro los ojos vuelvo a aquella cocina con mi abuela, dándome manotazos para que no me comiera la mezcla antes de freírla… porque ya entonces estaba buena. Buenísima.
Tips para que salga aún mejor
- Utiliza huevos camperos de calidad. Los de Pazo de Vilane me parecen una de las mejores opciones del mercado.
- Bate muy bien los huevos del rebozado.
- Yo siempre utilizo AOVE para freír porque soporta mejor las altas temperaturas. Si además es de Almazaras de la Subbética, mejor aún: ha sido reconocido durante muchos años como uno de los mejores aceites de oliva virgen extra del mundo. Aun así, puedes utilizar el que prefieras.
Espero que os guste, que la preparéis en casa y que me contéis el resultado.
Muchas gracias por dejarme soñar y por compartir un trocito de este sueño con vosotros.



