EL FOTOPERIODISMO HUMANITARIO: MIRAR PARA NO OLVIDAR
Las sombras ya tienen nombre
HOSNI DIAB PASÓ SEIS AÑOS EN PRISIÓN.
Cuando lo liberaron, apenas se mantenía en pie. Afectado por la tuberculosis, primero lo mantuvieron recluido en una celda abarrotada con más de cien personas en la sección de Palestina.
Era un soldado del régimen que había desertado y fue arrestado.
«El interrogador me engañó; me dijo que me liberarían si confesaba pertenecer a un grupo rebelde. Me golpearon de nuevo con los ojos vendados. Me arrancaron la ropa que llevaba puesta. Al final, bajo tortura, confesé ser un rebelde armado».
Más tarde fue trasladado a Sednaya. Hoy está vivo por milagro.
«Cuando estaba en Sednaya, me enviaron al hospital militar de Qatana, donde descubrieron que tenía tuberculosis. Luego me enviaron a otro hospital, Tishreen, para darme medicación.
Para diagnosticar la tuberculosis, tenía que escupir, así que uno de los soldados me dijo que me arrodillara con la cabeza gacha y, con una barra de hierro, me golpeó en la espalda».
Con la calefacción a toda potencia, sus padres escuchan el relato que Hosni cuenta desde la cama instalada en un rincón del salón. «Nunca pensé que volvería a verlo con vida», dice su padre, Ahmed Diab.
LA MEZQUITA DE LOS OMEYAS DE DAMASCO, CUBIERTA DE CARTELES EN BUSCA DE FAMILIARES DESAPARECIDOS.
Todos los espacios públicos de Damasco están llenos de estos papeles impresos con los rostros de seres queridos desaparecidos: hospitales, prisiones, mezquitas y calles.
Las familias se aferran a la esperanza de que, en algún cruce de caminos, alguien pueda reconocer a la persona y decirles dónde se encuentra su familiar desaparecido.
DECENAS DE PERSONAS SE AGOLPAN ALREDEDOR DE ESTE PRISIONERO TRASLADADO.
Las familias que buscan a sus seres queridos rodean a un prisionero que fue trasladado al hospital Ibn Al-Nafis de Damasco. No puede pronunciar su nombre, pero todos los que le rodean quieren que diga otros nombres.
YAZAN ABU FUL, un niño de dos años que sufre desnutrición, posa para una foto en la casa de su familia en el campo de refugiados de Shati, en la ciudad de Gaza, el miércoles 23 de julio de 2025.
EN EL HOSPITAL SHIFA, EN LA CIUDAD DE GAZA, dos mujeres lloran junto al cuerpo de su padre, Abd Rahman Al-Baba, quien murió mientras intentaba alcanzar los camiones de ayuda que ingresaban al norte de la Franja de Gaza a través del paso fronterizo de Zikim, en Israel. Lunes, 4 de agosto de 2025.
Es uno de los innumerables prisioneros torturados en la cárcel de Sednaya, en las afueras de Damasco.
Cuando cayó el régimen de Bashar al-Assad, él y otros supervivientes fueron trasladados a varios hospitales de Damasco. Ahora se recupera en una de sus habitaciones, pero no puede descansar.
Una multitud se agolpa a su alrededor, agitando teléfonos y mostrándole vídeos y fotografías.
Son familiares de otros presos. Le preguntan si reconoce a alguien en las imágenes.
Él no responde: su mirada busca rostros, formas y pistas, pero no encuentra nada.
Las docenas de personas desesperadas que rodean su camilla forman un muro humano impenetrable para los médicos e incluso para las nuevas autoridades militares.
UN GRUPO DE NIÑAS ESTÁN SENTADAS EN UN AULA DE ESCUELA PRIMARIA.
Desde agosto de 2021, los talibanes han despojado sistemáticamente a mujeres y niñas del acceso a la educación en Afganistán, imponiendo restricciones cada vez más severas.
EN UN TALLER CLANDESTINO DE KABUL, MUJERES ASISTEN A CLASES SECRETAS DE MAQUILLAJE. En 2023, los talibanes ordenaron el cierre de todos los salones de belleza del país, alegando que ofrecían servicios prohibidos por el Islam y que generaban dificultades económicas para las familias de los novios durante las bodas. Junto con limitar el empleo femenino y su acceso a espacios públicos como parques y gimnasios, los talibanes también han impuesto fuertes restricciones a la libertad de prensa. Como consecuencia, millones de adolescentes permanecen fuera de la escuela, y las universidades han sido declaradas inaccesibles para mujeres. Las asistentes a este taller esperan que algún día puedan trabajar públicamente otra vez o iniciar negocios secretos de belleza. Algunas jóvenes ya han comenzado a abrir sus propios salones clandestinos.
Valentina Sinis Segundo finalista del Premio Luis Valtueña 2025
La prohibición de que las niñas asistieran a la escuela secundaria se aplicó en marzo de 2022, seguida de la suspensión de las mujeres en las universidades en diciembre del mismo año.
En enero de 2023, los talibanes intensificaron sus medidas represivas al impedir que las niñas realizaran los exámenes de ingreso a la universidad, revirtiendo por completo los avances logrados, incluso en provincias donde la participación femenina había superado a la masculina.
Tras finalizar la primaria, la mayoría de las niñas no tiene otra opción que permanecer en casa y esperar un matrimonio concertado. Su posibilidad de trabajar fuera de los sectores de salud y educación es prácticamente nula. Los decretos talibanes han confinado a mujeres y niñas a sus hogares, lo que equivale a una forma de encarcelamiento.
“A veces me decía: no pidas permiso. Pinta. Es mejor pedir perdón que permiso. Y eso, en un mundo tan jerarquizado como el de las publicaciones, era un soplo de libertad.”
Un arte crítico y simbólico
Las ilustraciones de Miguel se mueven entre el expresionismo y el surrealismo.
Mezcla objetos cotidianos con cuerpos humanos y genera escenas en las que los “malos” visten siempre con corbata.
“La corbata es un uniforme. Me fascina ese objeto: dice mucho sin hablar.”
Nº15, Breve historia de un ciempies (2013).
Le gusta hablar también desde su arte de democracias fracturadas, de verjas que impiden el paso a migrantes, de columnas rotas por el peso del capitalismo.
“Me interesa pintar la fractura, el momento justo en que algo se rompe.
Porque ahí, justo en esa grieta, entra la luz.”
Series recientes: Bestiarios urbanos y cabezas cuánticas.
Miguel trabaja por series.
Una de las más recientes es Bestiarios Urbanos, inspirada en los antiguos mapas medievales.
En ella fusiona cuerpos humanos con objetos cotidianos, creando personajes híbridos que reflejan la alienación contemporánea.
“Mezclo cabezas con ruedas, cuerpos con sillas, miradas con botellas. Es el zoológico humano del siglo XXI.”
Nº20, Un nuevo concepto de seguridad (2016).
Otra serie, Cabezas Cuánticas, representa multitudes a partir de superposiciones de cabezas de colores. Figuras anónimas, sin nombre, que aluden a la masa urbana y al anonimato del mundo moderno. “Cada trazo es una persona. Todas distintas, todas necesarias. Pero también todas invisibles.”
Arte y denuncia
Miguel se considera optimista, pero crítico. Cree en el poder del arte para denunciar, para despertar.
Nº12, Golpe de mercado (2012).
“El color atrae, pero cuando te acercas, está el golpe, la verdad incómoda.”
Esa verdad que tanto le mueve es la razón por la que le interesa tanto representar el conflicto, pero también la esperanza, porque para el artista zamorano “la belleza no es solo estética: es resistencia.”
De Unamuno, cree en las pequeñas comunidades, en la bondad compartida.
“No puedo cambiar el mundo, pero sí puedo iluminar una esquina de él.
Una esquina, una mirada, un gesto. Esa es mi pequeña aportación: enfocar la realidad desde otra perspectiva.”
Referentes y lecturas
Le pregunto por uno de sus referentes y le cuesta elegir uno.
Al final se decide:
“Siempre he admirado a Goya.
Su valentía, su denuncia, su forma de plasmar el horror y la belleza.
Y también admiro a los que trabajan desde el silencio, desde la sombra.
Los artistas anónimos, los que no buscan aplausos sino verdad.”
En cuanto a su libro preferido, responde sin dudar: El mundo de ayer, de Stefan Zweig. “Lo releí durante la pandemia. Esa nostalgia por un mundo que se desvanece, ese anhelo de una Europa unida por la cultura y no por los mercados, me conmovieron profundamente, como también lo hace el color rojo. Pero no el rojo chillón de las urgencias o del marketing. El rojo profundo, el rojo de la sangre, de la tierra, de los labios que resisten. El rojo que permanece cuando todo lo demás se apaga.”
Presente y futuro
Actualmente trabaja en nuevas series que mezclan dibujo, grabado y materiales reciclados.
Ha expuesto en galerías nacionales e internacionales, y está preparando una exposición de gran formato basada en el artivismo ecológico.
“La exposición es sobre el humo. Humo literal y simbólico. Sobre lo que nos impide ver.”
Para Miguel de Unamuno es vital seguir el latido del arte:
“Hay que seguir creando. Aunque el mundo parezca arder, el arte es resistencia.