Thatcher

Posted on octubre 17, 2017, 10:29 am

Lunes. Faltan pocos minutos para las 6 de la madrugada y en la calle, en pleno centro de Londres, suena una trompeta y el paso marcial de unas botas militares. Quien se asome a la ventana podrá ver, entre la luz de las farolas todavía encendidas, militares vestidos con sus uniformes de gala que marchan ordenadamente y portando un féretro cubierto con la bandera británica.

Seguro que más de uno se frotó los ojos, volvió a mirar y confirmó que aquello no era un sueño. ¿Qué había pasado? ¿Quién iba en ese ataúd? 700 militares perfectamente formados desfilaban desde Westminster hasta la Catedral de San Pablo. Seguramente muchos londinenses no lo sabían, pero ese ataúd que portaban de madrugada iba vacío.

No había… ¡nadie! Pero, ¿por qué?

 Era el ensayo, dos días antes, del funeral de Margaret Thatcher. Funeral con honores militares, con toda la pompa británica sí, pero no un funeral de estado. Aunque acudieron muchos representantes de alto nivel, incluida la mismísima Reina Isabel II (ninguno de Argentina, of course), y que les ha costado a los británicos la friolera de 11 millones de euros. Sí, no me he equivocado. No he puesto un 1 de más. Son 11 millones de euros.

¿Cómo puede ser posible? Me faltan las respuestas. Sinceramente. Si ya de por sí me parece un exceso ‘ensayar’ un funeral, más aún, con la que está cayendo, gastarse esa fortuna en despedir a una ex primera ministra. No voy a cuestionar en este blog la figura política de Thatcher; habrán leído mucho estos días sobre su legado social y político. Para algunos, con ella arrancó la locura económica que nos trajo hasta aquí. Para otros, supo democratizar a golpe de privatización el acceso a la vivienda o la educación. Algunos bromeaban con ‘privatizar’ también su funeral. Pero lo que está claro es que Thatcher era odiada y amada a partes iguales.

Pero al margen de las filias y las fobias, el Reino Unido tiene un sinfín de problemas como para gastarse eso. Lleva meses con protestas por el aumento de las tasas universitarias, por el recorte en prestaciones sociales o en sanidad. Y curioso, muy curioso, conviene recuperar las declaraciones que hizo David Cameron en la última cumbre Europea de noviembre, donde había que aprobar el presupuesto para toda la UE: ‘No es el momento de hacer pequeños ajustes: lo que hace falta es un recorte del gasto razonable’, que es lo que está ocurriendo en Reino Unido y ‘lo que tiene que pasar aquí’. ¡Vaya! Recorte de gasto razonable. ¿Es razonable gastarse en una ceremonia de dos horas 11 millones de euros? Creo que todos tenemos la misma respuesta.

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HELENA RESANO, periodista y presentadora de los informativos de La Sexta.

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