Sobre la inteligencia animal, la nuestra y la de los perros / Ima Sanchís

Posted on junio 20, 2016, 12:21 pm

Los datos que poseemos sobre la discutida inteligencia animal, ‘las verdades científicas’ sobre el tema, se basan en experimentos controlados en laboratorio donde se pone a prueba su capacidad social, de autocontrol, comprensión, empatía… Pero está claro que su inteligencia, su capacidad de asociar ideas, discernir y buscar soluciones, su capacidad de estar en el mundo con algo más que su instinto se manifiesta en su plenitud cuando esa capacidad sirve a sus propios propósitos y no a los de la ciencia. Pero los humanos no sabemos cómo mesurar nuestro entorno sin ser la medida de todas las cosas, simplemente porque no tenemos más referencias. Conscientes de ello, algunos científicos, como el biólogo especializado en lobos Andrei Poyarkov abandonan el laboratorio y se sumergen con paciencia y capacidad de asombro en el mundo de esos otros animales.

El doctor Andrei Poyarkov lleva más de treinta años estudiando los perros callejeros de Moscú. Sus conclusiones y parte de las filmaciones, realizadas por él y sus estudiantes, sobre como se desplazan los perros callejeros por el laberíntico metro de Moscú para ir de una punta a otra de la ciudad en busca de comida, conocer las paradas, obedecer semáforos y sus trucos para conseguir el alimento, están colgados en Internet. Y son tan sorprendentes que dudar de su veracidad es lo razonable, por eso el ABC News o el Financial Times decidieron investigar y emitieron y publicaron varios reportajes sobre el tema, entre ellos un ensayo de la escritora Susanne Sternthal que verifica y narra como los aproximadamente 35.000 perros callejeros de Moscú son capaces de aprender y sobrevivir en armonía con su entorno en una urbe mas bien dura. Suelen vivir en manadas. Su líder no es el más fuerte sino el más inteligente. Interactúan con otras manadas y unos 500 viven en las estaciones de metro, sobre todo en invierno, o en los complejos industriales a las afueras de la ciudad. De estos, un pequeño grupo ha aprendido a moverse por la ciudad en dicho transporte público. Cada día, como quien va a trabajar, cogen el metro para ir al centro donde es más fácil alimentarse. Saben dónde deben apearse por el olor y porque reconocen el sonido del nombre de la estación. También han aprendido a interpretar las señales para cruzar la calles, debido a su visión dicromática no distinguen el rojo y el verde, pero sí al hombrecito del semáforo que camina y que les indica que pueden cruzar.

Otra estrategia para alimentarse es enviar a los miembros más jóvenes a mendigar a los parques a sabiendas de que los humanos se enternecen más con los cachorros. No suelen errar, saben distinguir quién es susceptible de asustarse y quién no, lo que demuestra según el estudio de Poyarkov que no solo han desarrollado una capacidad de adaptación que les ha llevado a conquistar habilidades de control del tiempo y orientación, sino también un sexto sentido a la hora de percibir la psicología particular de cada humano y decidir cómo interactuar con él. Y todo ello sin perder su capacidad de disfrute de la vida y de juego. De vuelta a casa, con el estomago lleno, se les ve jugar con la gente en el metro, preferentemente el primero o el último vagón, los que van menos llenos. Y juegan a saltar del metro antes de que se cierren las puertas, en el último momento, un juego que comparten en grupo.

Está claro que sin la tolerancia y el amor hacia los perros de los ciudadanos de Moscú esta impactante evolución canina no hubiera sido posible. Los moscovitas no han querido exterminar a sus perros callejeros, ni siquiera recogerlos y encerrarlos en perreras, simplemente conviven y en esa convivencia, curiosamente, los perros evitan defecar en lugares transitados por humanos. En muchas ciudades españolas los perros se han convertido en el enemigo y sus dueños en sospechosos, hay que llevarlos atados y con los papeles en la boca. Valdría la pena recordar las palabras De Gandhi: ‘La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgada por la forma en que sus animales son tratados’.

IMA SANCHÍS, periodista y escritora. Creadora y realizadora de La contra del diario LA VANGUARDIA

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