Regreso a las Raíces / Bisila Bokoko

Posted on junio 20, 2016, 11:35 am

¿Tú de dónde eres? Una pregunta que, para muchos, resulta tan simple y con una respuesta tan clara y directa, a mí siempre me hace dar rodeos y pasan unos minutos hasta que logro dar con mi respuesta. Soy española, africana de origen y americana de adopción. No puedo ser sin esas tres culturas. Todas ellas han dejado un profunda huella en mí y en mi formación humana. Sin embargo, la que me resultó más difícil de aceptar y entender fue la africana pero hoy es la que más prima y es, sin duda, gracias a mi abuela paterna, Doña Isabel Itogi Belope. Conocí a mi abuela exactamente en 1980 cuando yo tenía seis años. No tengo recuerdos exactamente de ese primer viaje, tan solo sé que, de repente, vi llegar a una mujer de una belleza descomunal para mis infantiles ojos, con un porte muy regio, grande y con curvas generosas. Según llegamos, nuestra abuela adoptó un papal de madre tanto con mi hermano pequeño como conmigo ya que, para gran sorpresa del lector, nos amamantó. Ella aún tenía leche ya que había dado a luz 14 veces aunque de esos vástagos, sólo le quedaban seis. La más pequeña de sus hijos tan solo me llevaba cuatro años de diferencia. Mi abuela decía que en Guinea a los niños se les amamantaba entre cuatro y seis años para que estuviesen fuertes y sanos. A veces me decía: ‘¿no ves lo fuertes que están tu padre y tus tíos? ¡Es gracias a esta leche!’. Y esas fueron nuestras primeras conversaciones mientras repartía su leche antes de que nos fuéramos a dormir. Nuestro segundo encuentro fue cuando yo tenía diez años. Pasé con ella parte de mi adolescencia y debo decir que, gracias a su presencia, fuimos menos rebeldes. Mis abuelos se vinieron a vivir a España y todos los veranos mi abuela nos abducía y nos educaba a la africana. Con ella aprendí muchísimas cosas, hecho del que no me dí cuenta hasta que ella faltó. Nuestros veranos de adolescentes consistían en aprender a llevar una casa y yo le decía ‘abuela, ¿no sabes lo que es la democracia?’. Concepto del que yo tampoco tenía ni idea pero lo escuchaba en televisión. ‘¿Para qué necesito aprender yo todo eso? Cuando sea mayor seré abogada como mi padre’. Ella era una gran dama y ama de casa, su elegancia natural era conocida por todos y ese ritual de atarse el pañuelo a la cabeza a mí me fascinaba. Siempre estuvo muy orgullosa de ser africana y me transmitió ese amor por nuestra cultura. Pasé todos mis veranos desde los diez hasta los 18 años con ella, lo que me previno de muchos peligros. Era una gran contadora de historias y nos hablaba de lo dura que había sido su vida pero nunca derramó ni una lágrima con estos relatos. Era muy divertida, con un sentido del humor muy ácido que siempre me hacía reir. La música y el baile se contaban entre sus talentos y le gustaba organizar fiestas y reuniones familiares en las que era la principal protagonista. Aprendí de ella a no quejarme y a reirme de todo. Siempre decía: ‘Si un problema no tiene solución o te entristece, ¡baila y come!’ Esta fue siempre su gran personalidad, hasta el final… Hace unas semanas la despedimos y todo fue como si ella misma lo hubiera planeado. No faltaron el sentido del humor y las situaciones rocambolescas en su despedida. Fue muy emocionante darme cuenta de cómo se iba habiendo cumplido su sueño y dejando hecho su trabajo, su misión: formar una gran familia. Celebramos su adiós a su estilo: con la casa llena de gente, mucha comida y sin dormir durante varios días. Pensamos que las personas estarán con nosotros para siempre y se nos olvida decirles cuánto las queremos y lo mucho que hemos aprendido de ellas. Nunca le dí las gracias por ayudarme a abrazar mis raíces, gracias a ella soy quien soy y es esta identidad la que me ha llevado a crear la fundación que hoy presido: Bisila Bokoko African Literacy Project.

BISILA BOKOKO, empresaria y fundadora de Bisila Bokoko African Literacy Project (BBALP)

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