Rajoy viaja a la conferencia sobre cambio climático de Marrakech con las manos vacías

Posted on noviembre 15, 2016, 10:17 am

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acude este martes a la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se celebra en Marrakech con un pobre compromiso de España en materia de financiación y de reducción de emisiones como equipaje.

La presencia del Presidente del Gobierno en la COP22 es un gesto que Oxfam Intermón valora, pero que debería de ir acompañado de un compromiso claro en la lucha contra el cambio climático tanto en reducción de emisiones como en desembolso de fondos. Hasta ahora España sólo ha aportado el 1% de los fondos comprometidos en la lucha contra el cambio climático (un millón de un total de 120 millones de euros).

Oxfam Intermón

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El envío del Acuerdo de París para su ratificación en las Cortes Generales es una buena aunque tardía noticia. Confiamos en que el legislativo incorpore a España sin más retrasos a la larga lista de más de un centenar de países que han completado ya el proceso.

“Rajoy se presenta en Marrakech con las manos vacías”, asegura José María Vera, director general de Oxfam Intermón. “España hizo promesas totalmente insuficientes durante la COP21 de hace un año en París, pero es que además, de lo poco prometido no se ha llegado a desembolsar a estas alturas ni el uno por ciento. No se puede seguir jugando con algo tan serio que compromete las vidas de tantos millones de personas”. Para Vera “la aportación que se destine al Fondo Verde en los presupuestos del 2017 será un buen termómetro para medir la responsabilidad del nuevo gobierno, que debe también con urgencia presentar una estrategia de reducción de emisiones”.

España es el tercer país europeo que más ha aumentado las emisiones de gases de efecto invernadero en el periodo 1990-2014, alejándose de manera flagrante del objetivo de reducción de las mismas en 2020 al 80% de las que se emitían en 1994.

Oxfam Intermón

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España se ha comprometido a aportar al Fondo Verde un total de 120 millones en el periodo 2015-2018, de los que solo ha desembolsado efectivamente 1 millón. Además, Oxfam considera que, basándose en el PIB y en las necesidades reales de adaptación y mitigación del cambio climático, la contribución justa de nuestro país debería de ser de 500 millones de euros. Oxfam Intermón también pide un plan para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y descarbonizar la economía española.

España falla en la lucha contra el cambio climático

El Gobierno español debe poner fin a su actual actitud de negligencia en materia de lucha contra el cambio climático y comprometerse durante la COP22 a trabajar con firmeza  en las dos vías para combatirlo: disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y realizar una contribución justa, casi 500 millones de euros hasta 2018, según cálculos de Oxfam Intermón, para la mitigación y especialmente para la adaptación de los países más pobres a los impactos del cambio climático, a través del Fondo Verde del Clima.

Coincidiendo con la apertura en Marrakech de la Conferencia sobre el Cambio Climático COP22, Oxfam Intermón publica el informe “Contra viento y marea: España ya no puede poner más excusas en la lucha contra el cambio climático”, en el que pide un cambio urgente en esta materia.  La ONG ha iniciado una campaña de recogida de firmas para que el Gobierno cumpla sus compromisos.

 

Noaga Ouèda en su campo de sorgo. Burkina Faso ©Pablo Tosco/Oxfam Intermón

Noaga Ouèda en su campo de sorgo. Burkina Faso ©Pablo Tosco/Oxfam Intermón

Hasta ahora, España ha desembolsado menos de un 1% de lo comprometido para el periodo 2015-2018 al fondo Verde del Clima: apenas un millón de euros de los 120 millones que confirmó que iba a desembolsar. Según cálculos de Oxfam Intermón basados en el PIB, la contribución justa de nuestro país debería ser de 540 millones de dólares (cerca de 500 millones de euros al cambio actual).

Para el 2017, según el acuerdo entre España y el Fondo Verde, nuestro país deberá desembolsar al menos 17 millones de euros. Esperamos que los presupuestos que se presenten para ese año incluyan dicha transferencia  y que vayan más allá para lograr alcanzar la cifra de 500 millones de euros en 2018. En el lado de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), España es el tercer país europeo que más las ha aumentado en el periodo 1990-2014.

Según la ONG la mitad más pobre de la población mundial – aproximadamente 3.600 millones de personas – sólo genera alrededor del 10% del total de las emisiones mundiales de GEI, y sin embargo vive mayoritariamente en los países más vulnerables ante el cambio climático, sufriendo por lo tanto sus efectos de forma desproporcionada. Son también las poblaciones que tienen menos capacidad de afrontar el impacto del cambio climático.

De acuerdo con datos del Observatorio de Desplazamiento Interno 2015, desde 2008 hasta 2014,  22,5 millones de personas se han visto desplazadas cada año de sus hogares a consecuencia de desastres naturales relacionados con el cambio climático, lo que equivale a un promedio de 62.000 personas por día. En el año 2050 habrá 52 millones de niños con malnutrición en África Subsahariana, la mitad como consecuencia del cambio climático. El cambio climático, combinado este año con un fenómeno de El Niño especialmente pronunciado, ha dejado alrededor de 60 millones de personas en riesgo de padecer hambre.

Una mujer en el pueblo de Kario, en la zona del centro-norte de Burkina Faso, llena un bidón de agua potable a través de un grifo alimentado por una torre de agua que han instalado en su comunidad. © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Una mujer en el pueblo de Kario, en la zona del centro-norte de Burkina Faso, llena un bidón de agua potable a través de un grifo alimentado por una torre de agua que han instalado en su comunidad. © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

“Muchos países van hacia la debacle por los efectos del cambio climático mientras España y buena parte de  los países desarrollados miran  hacia otro lado y se lavan las manos”, dice José María Vera, director general de Oxfam Intermón. “Hay que superar esta visión miope porque estamos todos en el mismo barco, aunque ahora mismo los efectos del cambio climático se ceben en las poblaciones más pobres, que además son las que menos responsabilidad tienen”.

En su reciente informe global “Los fondos climáticos a examen 2016” la Organización muestra que de los casi 37.000 millones de euros al año declarados por los países ricos como fondos de lucha contra el cambio climático, tan solo entre 10 y 19.000 millones están realmente dedicados a combatirlo.

Oxfam Intermón

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De esa cantidad, solo entre 3.600 y 7.200 millones se destinaron a ayudar a países pobres a adaptarse a los impactos del cambio climático, una cantidad que queda muy por debajo de lo necesario. España figura a la cola en fondos destinados a adaptación, con sólo el 8% de la financiación aportada dedicada a ese fin en el periodo 2013-2014.

Un ejemplo de las graves consecuencias del cambio climático es Burkina Faso, uno de los países en los que trabaja Oxfam Intermón. Se trata de un país cuya población depende en un 80% de la agricultura y la ganadería de subsistencia, y que ha visto aumentar su temperatura en 0,6 grados desde 1975, lo que ha llevado a un incremento en la frecuencia e intensidad de los desastres naturales y a una alteración del patrón de lluvias que provoca sequías e inundaciones.

Fati  Marmoussa, de 26 años, es agricultora en Burkina Faso. Explica las consecuencias de la sequía causada por el cambio climático: “Hubo un momento en el que ya no llegaba a alimentar a mis hijos. No tenía nada más”. Marmoussa participa en los proyectos contra la malnutrición de Oxfam Intermón. La organización señala que las mujeres son uno de los colectivos más vulnerables ante los efectos del cambio climático: en muchas regiones su discriminación tiene efectos en la escasez de alimentos, la propiedad de la tierra o la carga de trabajo.

 “Al final se trata de un círculo vicioso”, apunta Jose María Vera. “La exposición a un clima imprevisto y extremo hace a la población pobre cada vez más vulnerable, y por tanto con menos armas para defenderse del próximo embate meteorológico”. “Se trata además”, añade Vera, “de una población silenciada que carece de peso político”.

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