Hijos de un dios menor

Posted on julio 14, 2016, 10:09 am

¿Hijos del mismo dios o de un dios menor? Esta pregunta, inocentemente formulada, encierra una gran verdad: existen miles de especies amenazadas en todo el mundo. A este ritmo, quizá en un futuro no muy lejano será imposible observar a estos bellos ejemplares en libertad. ¿Un mal presagio? No. La consecuencia de algunos actos del ser humano.

Por NURIA SAFONT Fotografía ALEXANDRE CHEVALLIER

Fotografías del trabajo personal Planete Sauvage de Alexandre Chevallier.

Fotografías del trabajo personal Planete Sauvage de Alexandre Chevallier.

 

La organización por la defensa de la naturaleza World Wide Fund (WWF) ha aler­tado de que en la actualidad los cazadores furtivos, el mercado negro, el cambio cli­mático y la sobreexplotación forestal han aumentado el riesgo de que algunas espe­cies desaparezcan. Es el caso de elefantes, rinocerontes y tigres. Y parece que las me­didas de protección son insuficientes. Así lo indica un reciente informe publicado por la organización internacional y presentado en el marco de la reunión sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) celebrado el pasado mes de julio en Ginebra.

El estudio alerta de que la caza furtiva y el tráfico ilegal de algunas de estas especies sigue siendo una práctica muy común en África y Asia e incluso acusa a los gobier­nos de fracasar en la protección. Elaborado conjuntamente por WWF y TRAFFIC, el estudio ‘Puntuación de crímenes contra la vida silvestre: Evaluando el cumplimiento y la observación de los compromisos de CITES para tigres, rinocerontes y elefantes’ examina en el ámbito de las 23 principales naciones africanas y asiáticas cuáles son los países de tránsito y cuáles los consumido­res de estas especies. La puntuación que se les da a los países es verde, amarilla o roja para cada animal, según sea el caso, como un indicador del progreso reciente. La con­clusión no es muy alentadora: el comercio ilegal de estas tres especies animales con­tinúa en casi todos los países estudiados, si bien diferenció entre aquellos países que han mejorado la situación y aquellos en los que los esfuerzos no han tenido efectos.


Chevallier no utiliza el teleobjetivo. de esta manera puede estar mucho más cerca de los animales y, como él dice, captar su energía


La mayor parte de los países de África in­cluidos en el estudio recibieron calificacio­nes negativas por la protección de su fauna, especialmente en el caso de los elefantes. Zambia, Mozambique, Egipto, República Democrática del Congo, República Cen­troafricana, y Camerún obtuvieron las eva­luaciones más negativas, mientras que solo Kenia, Zimbabue y Sudáfrica mostraron avances en la protección de esta especie.

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ELLOS TAMBIÉN AMAN. El fotógrafo ha sabido captar la emoción de los animales, uno de los objetivos de su trabajo en África.

ELIMINAR LA DEMANDA

Para Luis Suárez, responsable del Progra­ma Especies de WWF España, ‘tal como afirma el informe, el principal problema de la desaparición es la caza furtiva, dificul­tad que hay que encarar poniendo especial atención no sólo en el país de origen sino también en el de destino. En primer lugar, hay que instar a los gobiernos de origen a que fortalezcan las medidas de seguridad, control y prevención de este tipo de prác­tica ilegal. Por otro lado, hay que extremar las medidas de control del comercio de marfil o trofeos en las aduanas de los paí­ses de destino. Todo ello está contemplado en el convenio CITES’. Por ejemplo, mu­chos esfuerzos se están enfocando en los países emergentes. ‘Algunos como China, ven en estos animales un signo de poder, de dinero y ostentación. Si conseguimos cambiar este concepto podremos reducir la demanda’, añade.

EL FOTÓGRAFO FRANCÉS viaja regularmente a Namibia y Botsuana para apoyar la conservación de espacios salvajes.

EL FOTÓGRAFO FRANCÉS viaja regularmente a Namibia y Botsuana para apoyar la conservación de espacios salvajes.

Y es que otro de los puntos de inflexión son los propios consumidores. Si se realiza una política de concienciación, esto puede fre­nar la demanda, y si no la hay, no tendrá sentido ofertar este tipo de productos. ‘Se deben desmitificar algunas creencias, falsas, muchas de ellas, como el asociar el cuerno del rinoceronte con propiedades anticanceríge­nas. Eso hace que aumente la demanda de esta parte del animal, incre­mentando la caza furtiva. Y la realidad es que no hay ningún estudio científico que respalde estas supuestos beneficios’, añade Suárez. El informe señala que entre las peo­res actuaciones de los gobiernos respecto a la protección de las especies, Vietnam es quien se lleva la peor puntuación ya que este país ha fracasado tanto en el cumpli­miento como en la aplicación legal de la protección de tigres y rinocerontes, y sigue siendo el principal receptor del comercio ilegal de cuernos de rinoceronte. A su vez, China también ha fallado en la supervisión de los mercados de marfil legales, mientras que Tailandia no ha logrado cubrir el vacío legal que existe en torno al comercio de col­millos de elefante, lo que supone que esta práctica se pueda llevar a cabo fácilmente entre minoristas.

Respecto a la caza legal, existe mucha con­troversia sobre este punto, máxime tras la noticia de la participación el Rey Don Juan Carlos I en un safari de elefantes en Botswana. ‘Desde nuestra organización no apoyamos la caza legal. Nos parece que debería ser el último recurso. Si bien es cierto que hay países en los que se está haciendo de una manera controlada, tal como se está ha­ciendo en España en los cotos de caza, y que puede incluso evitar el furtivismo. Este tipo de práctica, siempre que se realice bajo cri­terios y seguimiento científico, control del número de ejemplares, observación de su capacidad de recuperación y que los ingre­sos se queden en la población local, es una medida más que se añade a la gestión de la conservación de la fauna salvaje. En es­tos países no les interesa que exista la caza ilegal y aplican medidas de control más ex­haustivas. Por supuesto, preferíamos safaris cuya arma fuera una cámara fotográfica y respetar a los animales en libertad, pero cada país toma sus propias decisiones y es muy difícil interceder’, lamenta Luis Suárez.

ZEBRES DE CHAPMAN FEMELLE ET PETIT

ESPERANZA

Pero no todo son malas noticias. De hecho, WWF ha felicitado a los gobiernos de África Central por firmar un plan de aplicación de la ley regional de vida silvestre, y los insta a que lo implanten como una prioridad, asig­nando los recursos al plan y mejorando la eficacia en los procesamientos de quienes están implicados en la caza furtiva y el co­mercio ilegal.

‘Aunque la mayoría de países de África Central van a recibir puntuaciones negativas (rojo y amarillo) para la protección de los elefantes, sí hay algunas señales alentadoras. El mes pasado, Gabón decidió quemar sus reser­vas de marfil para evitar el comercio ilegal de marfil. Asimismo, el presidente de este país, Ali Bongo, se ha comprometido a reforzar las medidas de protección en sus parques nacionales procesando y enviado a presión a los autores de estos crímenes’, señala Wendy Elliott, directora del Programa Mundial de Especies de WWF. Asimismo, también destacó de forma positiva la situación de India y Nepal, países que según WWF han mejorado en la protección de las tres especies amenazadas que contempla este estudio.

Elefantes salvajes en el noroeste de Namibia: ‘Una tierra donde un cielo inmenso abraza todavía una vida salvaje y primaria’ (Alexandre Chevallier).

Elefantes salvajes en el noroeste de Namibia: ‘Una tierra donde un cielo inmenso abraza todavía una vida salvaje y primaria’ (Alexandre Chevallier).

ESPECIES MÁS AMENAZADAS

TIGRE: quedan menos de 3.200 ejemplares y de las nueve subespecies conocidas han desaparecido tres. La pérdida de sus hábitats naturales y la caza furtiva para comerciar con sus pieles y huesos han colocado al ma­yor de los felinos al borde de su desaparición. Desde su Operación Tigre (años 70) y a través de su red TRAFFIC, WWF trabaja sin descanso para desmantelar mercados ilegales donde se comercia con sus partes y colabora con las comuni­dades locales para recuperar sus hábitats y encontrar caminos de coexistencia armóni­ca entre hombres y tigres.

CHIMPANCÉS: quedan muy pocos ejem­plares en todo el mundo. La presencia de cazadores furtivos, el uso de estos animales como mascotas y algunos experimentos científicos están provocando su desapari­ción. Al hilo de este último dato, la Academia Nacional de las Ciencias y el Consejo Internacional de Investigación, en Estados Unidos, lanzaron el pasado año un informe en el que se pedía que sólo se realicen investigaciones biomédicas en esta especie si es estrictamente necesario.

LINCE IBÉRICO: su población está en peligro debido a la caza furtiva, al uso de venenos y atropellos. Aún así, el esfuerzo de las organizaciones ecologistas y de defensa de los animales ha permitido que el número de linces ibéricos se esté recuperando y existan unos 250 en libertad. El Programa de Cría en Cautividad promovido por WWF España y creado por la Junta de Andalucía y el Ministerio de Medio Ambiente está dando sus primeros frutos: ya cuenta con unos 100 linces, algunos de los cuales vivirán en nuestros mejores montes mediterráneos.

PANDA GIGANTE: en todo el mundo, ya solo existen 1.600 pandas gigantes. También son víctimas de la caza furtiva además de que su hábitat natural y su fuente de alimento está seriamente afectado por la deforestación. Su mayor problema es la fragmentación de los bambusales donde viven y comen, el avance de la agricultura y las infraestructuras en el país más poblado del mundo. Desde su creación hace 50 años, WWF trabaja con las comunidades locales chinas para restaurar y crear pasillos de bambú que reconecten a las poblaciones más aisladas y colabora en la gestión de los principales centros de cría en cautividad y reservas protegidas donde viven en libertad.

ALEXANDRE CHEVALLIER es conocido como el fotógrafo que mira de frente a los animales. Esta foto es una prueba de ello.

ALEXANDRE CHEVALLIER es conocido como el fotógrafo que mira de frente a los animales. Esta foto es una prueba de ello.

OSO POLAR: el deshielo del Ártico ha provocado el descenso de la población del oso polar hasta solo unos 20.000 ejemplares. Además, escasea su sustento, las focas, con lo que las madres no tienen con qué alimentar a sus crías. Los contaminantes tóxicos las hacen muy vulnerables a enfermedades y reducen su fertilidad. Además de marcar y seguir por satélite a algunos ejemplares, una de las grandes prioridades de WWF es reducir las emisiones de gases con efecto invernadero causantes del cambio climático y eliminar los tóxicos que amenazan la vida de los osos polares y nuestra propia salud.

ELEFANTE: cada vez hay menos. A pesar de que en 1989 se prohibió el comercio de marfil, el mercado ilegal incrementa el número de cazadores furtivos que los asesinan sin piedad. Por si fuera poco, la explosión demográfica, el avance de la agricultura y la deforestación limitan el espacio de estos animales e impiden que sobrevivan. Quedan unos 600.000 ejemplares africanos y unos 40.000 asiáticos. Como dice Thomas Edison: ‘Hasta que cesemos de dañar a otros seres vivos, somos aún salvajes’.

Más información: www.panda.org, www.wwf.es, www.traffic.org.•

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