El color del mundo según Angélica

Posted on junio 20, 2016, 1:50 pm

Una imagen vale más que mil palabras. Tres mil imágenes de gente retratada en favelas, personas que están en la lista de Forbes, refugiados, empresarios, estudiantes, etc. Tres mil imagénes que deberían valer más que trescientas mil palabras. Esta es la visión de un mundo de colores, de un arcoíris humano bajo el formato de PANTONE®.

quise explicar a través de mi colorida familia que ningún color era igual a otro

Si has empezado a leer esta entrevista y piensas que ‘las cosas son así y no se pueden cambiar’, que nada puedes hacer para superar tus prejuicios, mejor no sigas leyendo, porque la fotógrafa Angélica Dass, aunque tú no lo quieras, va a romper tus esquemas y te dejará en el estómago esa sensación ácida que produce estar desnudo frente al espejo y no gustarse.

Su trabajo es una lucha contra los convencionalismos, contra las ideas preconcebidas y los tabúes. ¿Por qué la señora mayor no puede llevar las medias estampadas? ¿Por qué un chico no puede ponerse unos zapatos rosas? ¿Por qué todas las mujeres tienen que parecerse a Barbie o todos los hombres a Ken? ¿Por qué nos catalogan como blancos, negros, amarillos o rojos?

La obra de esta artista brasileña afincada en Madrid es una oda a la libertad personal, al pensamiento singular, a lo diferente, un verso que abre una brecha en el pensamiento único, en el color único, en el referente único. Un mosaico de 3.000 fotografías que lucha contra las diferencias raciales.

Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Río de Janeiro, Angélica siguió completando su formación con un Máster en Periodismo de Moda (UNED) y otro en Fotografía Concepto y Creación (EFTI). De su trabajo en este último nació ‘Humanae’ sin demasiadas pretensiones. Un proyecto que enseguida cogería forma y alcanzaría proyección internacional sorprendiendo a sus profesores y a su autora.

‘Humanae’… (Se ríe y no me deja continuar con la frase). Provengo de una familia mixta muy colorida y desde pequeña y no entendía eso de que los colores fueran iguales. Si yo veía a mi padre marrón oscuro y a mi madre marrón claro. Él un hombre negro adoptado por una familia blanca y mi madre descendiente de indígenas. Nunca comprendí porqué las personas eran blancas, rojas, amarillas o negras y por eso quise explicar a través de mi colorida familia que ningún color era igual a otro. Así nació ‘Humanae’, intentando cuestionar lo que conocemos como lápiz color carne, ¿por qué llamamos carne a un color rosa?, ¿es el color de quién?

Me río y le contesto que de casi nadie. De nadie, me corrige. Es un rosa tan plastificado, tan Barbie, que no es ni un rosa humano. ‘Humanae’ es en realidad una búsqueda, primero para cuestionar qué es ser negro, qué es ser blanco… Una vez terminadas la mayoría de las fotos, mirándolas solamente, me di cuenta de que el color con el que veíamos el mundo era un concepto fallido.

‘Humanae’ es un work in progress, prosigue Dass, un trabajo abierto. ‘Mi objetivo es viajar por el mundo con esta discusión. De momento, hemos hecho más de 3.000 retratos a personas de 20 ciudades en 14 países diferentes, todas ellas voluntarias. Lo conforma gente que había visto mis piezas, que había oído hablar sobre este trabajo o lo había visto en Internet y que se presentaba como voluntario para ayudarme a probar. Siempre digo que, aunque ‘Humanae’ lleve mi nombre -soy yo quien aprieta el botón-, es un trabajo colectivo, no solo de las 3.000 personas que han participado en él sino también de todos los que comparten o discuten sobre el tema, porque lo mas importante de ‘Humanae’ para mí es lo que genera a su alrededor. Las imágenes son solo una excusa para que discutamos todos sobre la discriminación de una manera general’.

Una imagen vale mas que mil palabras, 3.000 imágenes deberían valer más que 300.000 palabras. ¿Cuál ha sido la reacción más diferente con la que se has encontrado en este trabajo? La menos esperada, la más sorprendente. Siempre cuento una historia que es muy bonita para mí. Aunque ‘Humanae’ hable de colores, siento que hay mucho más contenido detrás. He retratado en la sala de la UNESCO, en favelas, a gente que pertenece a la lista de Forbes, a refugiados, trabajé también con algunas ONG’s, he fotografiado todo tipo de discapacidades. De entre todas las historias que he vivido, hay una que es la más bonita de todas. Mientras retrataba en una favela en Río de Janeiro, una señora mayor de unos 70 años, miraba el panel de tela con las fotos que yo llevaba para que la gente comprendiera lo que estaba haciendo allí, y me dijo poniendo sus manos en la cintura, en jarras: ‘Yo ya he entendido lo que estás haciendo aquí’.

001
002

Has creado con ‘Humanae’ un nuevo lenguaje. Sí, porque esa señora no sabía leer ni escribir, como muchas otras personas a las que he retratado. Todos han comprendido perfectamente el proyecto, la gente de las favelas igual que los diplomáticos de la UNESCO o los teóricos que escriben. Para mí una de las principales victorias de este trabajo es su impacto en la vida real.

Supongo que este impacto del que habla no lo esperaba. No, nunca fue lo que yo buscaba. Empecé a hacer ‘Humanae’ porque necesitaba expresar lo que veía en mi casa, tanto es así que los primeros retratos fueron de mi familia. Buscaba un concepto de igualdad fotográ- fico, mostrar que lo primero es que somos humanos y luego ya vienen por añadidura las características de cada uno. Era desmontar las etiquetas asociadas a conceptos como el color en este caso. ‘Humanae’ interpreta códigos que nos han enseñado, como que las personas son negras o blancas. ¿Por qué no repasamos esos códigos? Tenemos que repensarlos obligatoriamente porque no están basados en certezas. Este trabajo me ha hecho entender que soy una herramienta para que los demás se comuniquen. Que yo no elijo a mis fotografiados, son ellos los que vienen a mí.

La repercusión de su trabajo con ‘Humanae’ ha sido tan grande que mucha gente cree que Angélica Dass no hace otra cosa. Falso. Además de hacer fotografía comercial – que también le gusta- está centrada en otros proyectos nuevos como ‘Vecinas’ (realizado conjuntamente con el Alto Consejo Maliense)o ‘De pies a cabeza’. El primero lo presentó en Matadero el pasado mes de diciembre y el segundo lo está terminado. ‘De años de voluntariado con la ONG Alianza por la Solidaridad nace ‘Vecinas’, cuenta Angélica, en este trabajo, a través de imágenes de archivo, construyo y destruyo los estereotipos de la inmigración subsahariana. Mezclo imágenes de esas personas en el pasado con otras que hago yo y es sorprendente. Pienso que la recompensa de este proyecto, -aunque aun no sea muy conocido- no es la fama, la recompensa es el proceso, aportar lo máximo. Mis expectativas son bajas, incluso económicamente, porque el dinero que recibo, solo me permite seguir viviendo y retratando, por eso no tengo miedo a no superar ‘Humanae.’

‘Vecinas’ cuenta las historias de diferentes mujeres nacidas en Malí, que han migrado a España… Sí, es una narrativa puzzle dentro de un periódico de distribución gratuita que intenta cambiar los estereotipos que vemos todos los días en la prensa y en los telediarios sobre la migración subsahariana. Entrelazo fotos de archivo de sus vidas en Malí, con imágenes de ahora, rastreando similitudes y peculiaridades de vidas, expectativas y luchas, bagajes y horizontes femeninos. También busco nexos comunes entre lugares y costumbres, entre lo cotidiano, los deseos y la memoria. Completo de esta forma una narrativa muy particular pero común, global pero personalizada en cada una de estas mujeres, más allá de estereotipos, clichés o visiones reducidas de quienes son realmente ellas.

Y ya tiene entre manos otro proyecto más, ‘De pies a cabeza’. Un juego para hablar sobre cómo vemos al otro y también de nuestros prejuicios. Hago fotos de pies, como si fueran retratos, del mismo modo que traté las caras. Retrato el pie y enseguida enseño la cara. Es sorprendente comprobar cómo de una imagen de los pies de una persona te imaginas una cara que luego no se corresponde con la real. Todo se debe a esas ideas preconcebidas que tenemos, que hemos aprendido y heredado… Un ejemplo: He fotografiado los pies de una mujer con unas bailarinas, ¿piensas que son de una quinceañera?, pues no, pertenecen a una mujer de 70 años. Juego un poco con eso, con sorprender a esa parte nuestra donde están alojados todos los estereotipos, porque es lo que hacemos todo el tiempo: juzgar, prejuzgar… Este trabajo da mucho que pensar y sobre todo, no deja indiferente. Es mi manera de echar abajo los estereotipos, todas esas ideas aceptadas como inmutables y que no lo son.

Leave a Reply

  • (not be published)