El agua de la vida: ¿se agota?

Posted on julio 14, 2016, 11:02 am

A mediados del presente siglo, en el peor de los escenarios, 7.000 millones de personas de 60 países sufrirán escasez de agua. En el mejor, esta escasez se extenderá a 2.000 millones de personas en 48 países. El fotorreportero Manuel Charlón ha recorrido tres continentes retratando con su cámara los usos y abusos del oro líquido.

Por MARÍA GONZÁLEZ Fotografía MANUEL CHARLÓN

UNA FAMILIA SE DESPLAZA en busca de agua. Normalmente son las mujeres y los niños quienes se ocupan de esta labor cotidiana.

UNA FAMILIA SE DESPLAZA en busca de agua. Normalmente son las mujeres y los niños quienes se ocupan de esta labor cotidiana.

‘Para algunos, la crisis del agua supone caminar a diario largas distancias para obtener agua potable suficiente, limpia o no, únicamente para salir adelante. Para otros, implica sufrir una desnutrición evitable o padecer enfermedades causadas por las sequías, las inundaciones o por un sistema de saneamiento inadecuado. También hay quienes la viven como una falta de fondos, instituciones o conocimientos para resolver los problemas locales del uso y distribución del agua’. Así define la UNESCO en uno de sus múltiples informes el elemento más importante para la vida: el agua.

A pesar de que el agua cubre el 71% de la corteza terrestre del planeta son casi 900 millones de personas las que viven sin agua potable en el mundo, según ha afirmado re­cientemente la Organización de las Nacio­nes Unidas. Se estima que 777 millones de personas sufren de subalimentación en los países en vías de desarrollo y no es probable que esta situación pueda reducirse a la mitad antes de 2030. Se trata de un debate complejo que abarca multitud de sectores e intereses, tanto polí­ticos como económicos. Respecto al origen, reparto y acceso al agua potable son varios los factores a tener en cuenta:

Uno de ellos es el crecimiento demográfico y como consecuencia de este, también, un au­mento del consumo. Según datos de la ONU, la población mundial crece a un ritmo de 80 millones de personas al año, lo que implica una demanda de agua dulce de aproximada­mente 64.000 millones de metros cúbicos anuales. Respecto al futuro, la mayor parte del crecimiento poblacional ocurrirá en países en vías de desarrollo, principalmente en zonas con acceso limitado ni servicios sanitarios adecuados.

LA SONRISA DEL AGUA. En África las mujeres son las encargadas de buscar el agua. Pueden llegar a recorrer muchos kilómetros para conseguirla.

LA SONRISA DEL AGUA. En África las mujeres son las encargadas de buscar el agua. Pueden llegar a recorrer muchos kilómetros para conseguirla.

A lo anterior se suman también los factores energéticos y económicos. Según la Agencia Internacional de Energía, el mundo necesitará casi un 60% más de energía en el 2030 respecto al 2020. El agua se utiliza para generar todo tipo de energías, por lo que este aumento repercu­tirá en los recursos hídricos. A pesar de la exis­tencia de numerosas políticas, leyes, acuerdos y finanzas sobre la utilización del agua como recurso energético, la financiación se vuelve el vínculo más importante que falta.

Pero el presente no es el único inconveniente ya que en cualquier escenario futuro debe­mos tener en cuenta el cambio climático. En los últimos años se han observado numerosos e importantes desastres relacionados con el agua: el tsunami del océano Índico (2004), los huracanes del Caribe, el Pacífico Oeste y Estados Unidos (2004-2005), las inunda­ciones en Europa Central, Europa del Este y otras muchas regiones del continente, gran­ des sequías de Níger, Mali, España y Portugal, la catástrofe nuclear de Fukushima producida por un tsunami (2011), entre otras .

Captura de pantalla 2016-07-14 a las 12.49.41El número de víctimas relacionadas con los desastres naturales aumentó de 147 a 211 mi­llones por año entre 1991 y 2000. En este pe­ríodo, más de 665.000 personas perecieron en 2.557 desastres naturales, de los cuales más del 90% tuvieron que ver con al agua. De estos últimos las inundaciones representaron alrededor de un 50%, las enfermedades trans­mitidas por el agua un 28% y las sequías un 11%.

En el mundo, aproximadamente mil millones de personas, una sexta parte de la población mundial viven en extrema pobreza, asediadas por la enfermedad, el hambre, la sed, la indi­gencia y la marginación , siendo la subsisten­cia su única forma de vida. Pero la insuficiencia de agua se debe, princi­palmente a un abastecimiento ineficaz y no a un déficit del recurso. Dicha insuficiencia se origina, a menudo, por una mala gestión, la corrupción, la falta de isntituciones ade­cuadas, la pasividad burocrática y la falta de inversión, tanto en capacidades humanas como en infraestructuras físicas.

Muchas de las soluciones a los problemas hídri­cos se basan en una mejora de la gobernabilidad. El agua desempeña un papel fundamental en el fenómeno del desarrollo socioeconómico, la protección medioambiental y el logro de los Objetios de Desarrollo del Milenio (ODM).

En este sentido la cooperación internacional y nacional se vuelve un requisito indispensable para alcanzar los ODM relativos al alivio de la pobreza y el agua. Existe también la obliga­ción moral por parte de los países más ricos de compartir su riqueza para facilitar el logro de estos objetivos. Aunque se trata de la realidad teórica, la ONU reconoce que, en la práctica, estos esfuerzos no se llevan a cabo con sufi­ciente intención por parte de los miembros implicados en el logro de los ODM.•

 

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