DIEZ ESPECTÁCULOS NATURALES QUE NADIE DEBERÍA PERDERSE EN EL ALGARVE

Posted on octubre 21, 2017, 12:00 pm

Porque el otoño en el Algarve tiene nombre de otoño pero clima (casi) veraniego y porque el karma nos sigue pidiendo luz, sol y experiencias al aire libre, el sur de Portugal es el destino perfecto para disfrutar estos días de una escapada en contacto con la naturaleza.

Flamencos en el Algarve - Luis Brito

El otoño es el momento ideal para disfrutar de un Algarve en el que técnicamente es otoño pero el clima soleado, de cielos despejados y temperaturas suaves, siguen haciendo sentir un verano tardío, muy apetecible, calmado y libre de turistas, perfecto para disfrutar de algunos de los escenarios naturales más icónicos del sur de Portugal.

El Algarve es rico en flora y fauna y paisajes naturales privilegiados, de belleza inusitada, no sólo de costa, posiblemente los más famosos, sino también de interior. La región concentra en sus casi 5.000 kilómetros cuadrados de superficie no pocos lugares recomendables para los amantes de la naturaleza pero, haciendo un esfuerzo por elegir sólo diez, éstos serían de Este a Oeste las diez experiencias que todo viajero en el Algarve debería disfrutar. Palabrita de expertos en viajes y naturaleza.

1.- Las Salinas de Castro Marim. Muy cerquita de Huelva, la Reserva Natural do Sapal de Castro Marim e Vila Real de Santo António es una zona muy admirada por los amantes de la naturaleza, por su profusión de flora y fauna. Las salinas ocupan un 30% de la superficie y constituyen hábitats fundamentales para las aves acuáticas, que las utilizan como lugar de descanso y nidificación. Pero además, las salinas de Castro Marim ofrecen otro punto de atracción, más allá de su valor natural: los baños de sal, ofreciendo una experiencia única para los visitantes, cercana a la del Mar Muerto, en Israel. La alta concentración en sales y minerales de estas aguas permite a los bañistas flotar involuntariamente, produciendo la sensación de ligereza y bienestar características de los spas, solo que en un espacio cien por cien natural.

2. – El paraje natural de Cacelha Velha. Quizá éste sea uno de los secretos mejor guardados del Algarve. Un escenario natural prácticamente inalterado, conformado por un ecosistema dunar de enorme valor y bosques de pino, hábitat prioritario de conservación para la Unión Europea. En el corazón de este increíble espacio natural, la aldea de Cacelha Velha, pequeño pueblo de pescadores y agricultores, emerge como fascinante mirador sobre el mar y sobre las islas del Parque Natural de Ría Formosa, de indiscutible riqueza e inusitada belleza. Ver anochecer aquí es un “must” por pocos conocido.

3.- Los alcornocales de la Sierra de Caldeirão emergen desviándose de la costa y virando hacia el interior de la región. Típicos de esta sierra, son un ecosistema único en el Mediterráneo, pudiéndose encontrar solamente en la Península Ibérica y en el Norte de África. Una de las mejores maneras de descubrir este paraje natural, sus secretos y sus maravillas escondidas es adentrándose en la Ruta del Corcho de São Brás de Alportel. Una experiencia muy interesante.

Sierra Monchique (Turismo do Algarve) 1

4. – El Parque Natural de Ría Formosa se extiende a lo largo de 60 kilómetros de islas y canales y ofrece un magnífico paisaje salpicado por el color rosa de los flamencos y de muchas otras especies que lo convierte en un lugar privilegiado para los aficionados al birdwatching. Dentro de su perímetro merecen una visita sus famosas islas (ilhas), esas lenguas de arena características de la zona, a las el Algarve debe en gran parte su fama de paraíso blanquiazul. Si hablamos de islas, las hay para todos los gustos. Ilha Barreta (o Desierta) es un pequeño paraíso de aguas cristalinas y cálidas, alejado de los tradicionales puntos turísticos; Ilha Culatra tiene varias playas de gran calidad (Farol, Culatra y Ponta da Ilha), en las cuales se puede descubrir de primera mano la tradición pesquera de la zona; Ilha Armona es la más próxima a Olhão y es una zona muy buscada para la práctica de deportes acuáticos; Ilha Tavira ofrece una enorme extensión de arena, aguas tranquilas y buenas infraestructuras en la playa, incluyendo un camping; Ilha Cabanas, con apenas 70 metros de largo y 7 de ancho, es la opción perfecta para aquellos a los que les gustan las playas solitarias; y la Ilha de Faro es de aguas tranquilas y cálidas y disfruta de buena animación, con sus numerosas terrazas, bares y restaurantes.

5.- Avistamiento de caballitos de mar. Muy apreciados por los amantes de los fondos marinos, los caballitos de mar del Algarve y en particular de Ría Formosa tienen una caractaerística excepcional. Y es que, en Ría Formosa, la mayor zona húmeda del sur de Portugal, reside la mayor comunidad del mundo de esta especie, en peligro de extención. Se pueden realizar excursiones para obsevar los caballitos de mar en sus hábitats, en la compañía de biólogos marinos que explican sus caracterterísticas, formas de vida y principales amenazas.

6.- Algar de Benagil. Esta increíble cueva figura entre las más impresionantes del mundo y es una visita obligada en el Algarve. Además de la indudable magia de este curioso rinconcito excavado en la costa, con una pequeña playa interior coronada por una gran cúpula de roca con un enorme agujero por el que entra la luz del sol, a su visita se añaden las dosis de emoción y aventura de ser sólo accesible a nado. Por eso hay épocas en las que no es posible acceder a ella.

7.- Ponta da Piedade. Posiblemente sea una de las formaciones rocosas más extrañas y, a la vez, de más belleza de Portugal. A 3 kilómetros de Lagos, es un lugar único donde los acantilados de arenisca, de formas imposibles, contrastan con los turquesas de las aguas cristalinas y templadas del Algarve. Un escenario de gran belleza en el que perderse desde el mirador, en lo alto, o bien para disfrutar de cerca, con una excursión en barco.

8. Cabo de San Vicente. Si todos lo dicen por algo será: las puestas de sol en el Cabo de San Vicente son especiales, en el top de los atardeceres más hermosos del mundo. El punto más occidental de la Europa continental, ése que en la Antiguedad fue considerado fin del mundo, atrae hoy a miles de visitantes, llamados a descubrir un precioso paisaje de acantilados y mar bravo que, de día, embelesa, y que, de noche, teñido de los tonos anaranjados de la puesta de sol, ofrece uno de los espectáculos naturales más deseados de la región.

SAGRES - Faro Cabo Sao Vicente (© Helio Ramos)

9. Fóia. La sierra de Monchique invita a la aventura y a perderse entre sus bosques de alcornoques y robles, explorando la riqueza natural de la zona y descubriendo aldeas, costumbres y rincones escondidos. Con sus 902 metros de altura, Fóia es el punto más alto del Algarve, el lugar donde contemplar la región en toda su magnitud, con unas impresionantes vistas que se extienden hasta el Cabo de San Vicente, por un lado, y por el otro, hasta Faro y las serranías.

10. Praia de Odeceixe. En los confines de la región, limitando ya con el Alentejo, esta preciosa playa constituye irremediablemente una meca para los surfers. Con sus aguas bravas de grandes olas, sus acantilados y llamativas rocas junto a la desembocadura del río Seixe, constituye un paraíso para ellos, pero también para cualquier viajero amante de la naturaleza y los paraísos poco frecuentados por el turismo. Cuando la marea baja se puede acceder desde su parte izquierda y entre rocas y cuevas a la playa das Adegas, una pequeña y tranquila cala naturista donde se puede practicar el nudismo.

 

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