CADDY ADZUBA, SIN RENUNCIAR A LA PAZ

Posted on noviembre 14, 2016, 10:09 am

En el año 2.009 recibe el Premio Internacional de Periodismo Julio Anguita Parrado y en el 2.014 el Premio Princesa de Asturias a la Concordia. Un año más tarde, los miembros del jurado de los primeros Premios a los Optimistas Comprometidos que organizó Anoche Tuve un Sueño, se rindieron a su valentía y la otorgaron el galardón especial a la Optimista Comprometida con la Libertad de Prensa. Caddy Adzuba, periodista, abogada y activista por la defensa de los Derechos Humanos, nos convence de que la paz en el Congo está más cerca de lo que imaginamos.

Por Fernando López del Prado y Bilge Sahin

Fotografía Luis Malibrán

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La República Democrática del Congo ha sido el triste escenario de multitud de conflictos desde que se convirtió en el coto privado del Rey Leopoldo II de Bélgica en el año 1.885. Durante toda la etapa colonial los abusos a la población local se convirtieron en práctica habitual. En 1.965 un golpe de estado llevó a la independencia del país y a la instauración de una brutal dictadura orquestada por el Coronel Joseph Mobutu. El horror duró 32 años. Le siguió Laurent-Désiré Kabila, cuya subida al poder en 1.997 puso fin a la Primera Guerra del Congo. La relativa paz solo duro un año y en 1.998 estalló una nueva rebelión que pronto se convertiría en su Segunda Guerra. En 2.001, el Presidente Kabila fue asesinado y su hijo Joseph le sucedió en el poder. Él fue el artífice del acuerdo de paz que ponía fin a la presencia de las tropas de Uganda y Ruanda en el país. En paralelo, el genocidio en la vecina Ruanda y la lucha por el control de los enormes recursos naturales añadieron mayor inestabilidad y violencia a su diezmada región fronteriza oriental.

El fin oficial de la Segunda Guerra no significó el cese de la violencia en el este del país. La riqueza mineral de su suelo – en especial, de coltán -, la extrema pobreza y las enquistadas tensiones raciales se ocuparon puntualmente de no dejar vivir en paz a una población que ha sido objeto de saqueos, asesinatos y violaciones a manos tanto de las milicias rebeldes como de las tropas del gobierno congolés.

El estratégico coltán es una mezcla de columbita y tantalita, de cuya abreviatura procede su nombre y cuyas mayores reservas mundiales yacen en la República Democrática del Congo. Es un elemento fundamental para la fabricación de teléfonos móviles, ordenadores portátiles e implantes médicos, pero también de armas inteligentes, misiles y estaciones espaciales.

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Tras años de conflicto, la situación de guerra ha logrado penetrar todos y cada uno de los aspectos de la vida diaria de la República Democrática del Congo. Como viene siendo la tónica, la infancia, las personas mayores y las mujeres han sido los colectivos más afectados. El rol tradicional de la mujer ha redoblado su vulnerabilidad respecto a la violencia derivada del conflicto. Por una parte, ha sido y es atacada trabajando el campo, vendiendo en el mercado y recogiendo leña en el bosque. Por otra, su subordinación social, añadida a la extendida percepción de que las mujeres han de atender todas las necesidades de los hombres y subir la moral de las tropas, ha dejado a multitud de mujeres en una precaria situación de vida. No obstante, la propia crueldad de la situación y su propia pobreza no brindan a estas mujeres muchas oportunidades de derrota y han de afrontar estas las dificultades con toda la dignidad que son capaces de reunir.

Sobre la realidad que acabamos de introducir, que no es más que un simplificado resumen de la magnitud y complejidad de la situación en la República del Congo, trabaja incansable Caddy Adzuba.

Una última nota, seamos cautos frente a una descripción tan gráfica de la violencia en el conflicto de la República Democrática de Congo. No debemos caer en la representación perezosa, tendenciosa y estereotipada de la supuesta brutalidad y subdesarrollo del continente africano. Muy al contrario, nos debería hacer conscientes de los niveles de violencia extrema a los que este conflicto está exponiendo a quienes no tuvieron la suerte de nacer en un país políticamente más estable, económicamente más avanzado y mineralmente menos atractivo. Sus palabras nos debieran hacer tomar partido por la defensa de los que más sufren y exigir a nuestros gobiernos y a las empresas involucradas que no permitan ni alienten el horror que llevan sufriendo un número enorme de seres humanos por demasiados años.

Su testimonio es como sigue a continuación.

¿Cuál es la razón principal que lleva a utilizar el cuerpo de la mujer como arma en un conflicto?

En una guerra, los estrategas estudian la psicología de la población antes de lanzar el ataque. Estos han entendido que cuando se viola a una mujer se desestabiliza a una comunidad entera. Es una manera de operar tremendamente efectiva. El cuerpo de la mujer se convierte en un arma de guerra, como si fuera un Kalashnikov, una bomba o una granada. Cuando se viola a una mujer delante de su familia, no solo se infringe dolor físico, también psicológico. Se humilla a su marido y se traumatiza a sus hijos e hijas. Es un daño muy profundo. El violador se convierte, de algún modo, en el dueño del pueblo. Después, a los niños se les enlista como combatientes. Los hombres transportan armamento, van al frente o se les manda a las minas cercanas. La extracción y venta ilegal de minerales de alto valor estratégico, en última instancia, contribuyen a financiar y eternizar el conflicto.

La situación de guerra comienza cuando llegan los rebeldes. Se viola a las mujeres y a las niñas de cada hogar. Es más, son los miembros varones quienes son forzados a violar a sus madres y hermanas. Son ellos los encargados de protagonizar el horror a punta de pistola. Si deciden preferir la muerte, se les amenaza con matar al resto de familiares antes de matarles a ellos. Él será asesinado por no querer violar a su madre, pero antes tendrá que presenciar cómo terminan con la vida del resto. El resultado nunca es bueno. Finalmente, se lleva a cabo la violación cuando el niño ya no soporta la presión. Las características que adquieren esas violaciones son igualmente terribles. La violación no siempre implica penetración del órgano sexual. En ocasiones la violación consiste en la introducción del puño en la vagina de la madre, un cuchillo u otro objeto. La mujer, la mamá, es sujetada por las piernas por los militares allí presentes y obligan al niño a que dé comienzo a la tortura. Es una experiencia profundamente traumática y sus efectos se mantienen en el tiempo.

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¿Qué tipo de guerra se pretende ganar de esta manera?

En muchas ocasiones ni los propios habitantes sabían a qué se debía el ataque, quién había detrás de ese tipo de violencia atroz. Poco después se descubrió que en esa zona se encontraban importantes yacimientos de coltán.

La extrema violencia con la que actúan se ha convertido en una manera muy efectiva de conseguir mano de obra barata, casi esclava. Masacrando y traumatizando a la población se aseguran menor resistencia por su parte. Las mujeres violadas quedan en una situación muy precaria, tanto física como psicológicamente. Sus cuerpos permanecen muy débiles, incapaces de defenderse por un largo tiempo, y sus mentes a la merced de las pretensiones y exigencias de los rebeldes. Estas masacres se han llevado a cabo de manera sistemática. Poblaciones enteras han sido sometidas. En un momento determinado los guerrilleros abandonan la zona, pero han conseguido una legión de personas que obedecen sus órdenes.

En algunas ocasiones, mujeres que han sido objeto de esta violencia han sido repudiadas por sus familias, ¿cómo se explica?

Se han dado situaciones en las que estas mujeres han tenido que lidiar con la incomprensión de sus maridos. En ocasiones, estos no estaban presentes y no podían creer lo que había pasado. Se lo explicaban, pero lo lograban entenderlo. Creían que las mujeres habían seducido a los rebeldes, que les habían sido infieles aprovechando su ausencia. A ellos también les resultaba difícil entender ese nivel de violencia y crueldad. De ese modo, muchas mujeres eran expulsadas de sus propios hogares. Algunas familias han tenido acceso a terapia, pero no ha sido el caso de todas. Otras veces, en ausencia del marido, los rebeldes han secuestrado a familias enteras y las han obligado a vivir en el bosque. Al término de su cautiverio, muchas mujeres han regresado embarazadas y han sido rechazadas. Desafortunadamente, la situación de las mujeres nunca es fácil, ni estando en manos de los rebeldes ni con sus maridos, familiares o en su comunidad.

La mujer africana ha sido, por fin, reconocida como el principal motor económico y mayor estímulo para el desarrollo en el continente, ¿es posible que un país como la República Democrática del Congo sea capaz de superar su pobreza contando con una generación de mujeres que ha sido expuesta a esta violencia?

Sí, claro que es posible. Es justo en lo que estamos trabajando en estos momentos. Cuando una mujer ha pasado por una experiencia tan traumática es necesario que reciba los cuidados oportunos. Hay que recuperar y cuidar su salud física, pero sin olvidarse del bienestar de su salud mental, económica y social. Por suerte, hay hospitales y centros públicos donde dispensan atención sanitaria especializada, de ahí que nuestro trabajo se centre en la reinserción en el ámbito familiar. Una vez conseguido esto, trabajamos con estas mujeres para que sean económicamente independientes. Ha llevado su tiempo, pero por fin, tras más de diez años trabajando en esta dirección, podemos afirmar que ya se trata de una realidad que nos llena de alegría y esperanza. Hoy en día, la mujer es un agente social activo y de gran valor. Es mucho más consciente de todo su potencial y se están poniendo a su disposición una serie de iniciativas centradas en el desarrollo de estas mujeres y de su entorno más cercano.

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Las mujeres y la infancia son los colectivos más afectados en los conflictos, pero su presencia en las mesas de negociación o en los procesos de reconciliación nacional suele ser nula o muy reducida. No obstante, entendemos que para conseguir una paz más justa y duradera se debe contar con la presencia y vivencia de estas. ¿Cómo se logra revertir esta situación?

Lo estamos haciendo desde la experiencia de la mujer, ella es centro de nuestra atención. Estamos trabajando para que sean ellas mismas quienes entiendan que su presencia es necesaria y para que reclamen espacios donde poder ejercer su papel como miembro activo de la sociedad. No se debe reducir a estas mujeres a su papel de víctimas. Hay que incorporar su propia experiencia al proceso de reconstrucción del país para que se tengan en cuenta sus reivindicaciones y para evitar que este conflicto vuelva a repetirse. Estas mujeres deben entender que su país no podrá salir adelante sin su colaboración.

Además de la violencia sexual ejercida sobre ellas, social y culturalmente siguen operando una serie de obstáculos que impiden que las mujeres tengan mayor influencia, estén mejor representadas en los procesos de toma de decisiones y puedan actuar con total autonomía. La República Democrática del Congo ha ratificado una serie de instrumentos jurídicos internacionales, entre ellos la Convención sobre la Eliminación de todas Formas de Discriminación contra la Mujer, donde se aboga por la representación igualitaria de la mujer en los ámbitos público y privado. A nivel nacional, el artículo 14 de nuestra Constitución también defiende este principio y se compromete a tomar las medidas oportunas para su realización.

Claro, pero después de la paridad legal se tiene que conseguir la paridad real, la del día a día.

Para las personas que trabajamos en la defensa de los derechos humanos, contar con un marco legal de referencia es de gran importancia. Estas leyes que defienden la participación de la mujer son el fundamento de nuestro trabajo. No podemos reclamar algo que no tenga base jurídica. Elaboramos nuestras reivindicaciones en base a la existencia de estas leyes. Por ejemplo, en el Parlamento de la nación apenas el 9% de todos los escaños son ocupados por mujeres. Así que nuestro trabajo es exigir al Gobierno que cumpla la ley. Durante la última reestructuración del gabinete de gobierno solo se nombró a 4 mujeres ministras. Ante esto trasladamos una petición a la Corte Constitucional para que anulara la validez del nuevo gabinete y se atuviera a la norma constitucional. Siempre nos basamos en la ley, nuestras reivindicaciones son pacíficas.

Gracias a su trabajo, la situación de la mujer en la República Democrática del Congo es cada vez más conocida a nivel internacional. ¿Cuáles considera que han sido sus mayores logros?

En contra de lo que pueda parecer, se ha avanzado muchísimo. Hemos visto a mujeres que hace relativamente poco tiempo estaban completamente devastadas por la guerra y hoy en día están felices y llenas de esperanza. Mujeres que habían tenido que huir o fueron expulsadas de sus comunidades, hoy están volviendo convertidas en líderes y están siendo nombras jefas de sus comunidades. Esto ha sido posible con mucho esfuerzo. Hemos logrado que muchas mujeres revivan, que vuelvan a tener fuerza y esperanza y estén dispuestas a seguir trabajando. Para nosotros no puede haber mejor noticia. Además, hemos logrado desarrollar programas de apoyo económico. Se ha entendido que la independencia económica es un factor fundamental para alcanzar la independencia política. Otro de nuestros objetivos es conseguir que cada vez más mujeres se postulen para ser representantes de los ciudadanos.

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Pero es innegable que para consolidar el avance de la mujer, necesitamos hombres que acompañen en este nuevo proceso.

Efectivamente. Si no contamos con el apoyo de la otra mitad de la población, el progreso real de la mujer costará más tiempo. Afortunadamente ya contamos con ejemplos excepcionales de hombres que ven a las mujeres como iguales y se han sumado a la lucha por la igualdad. Hay un movimiento que se originó en Estados Unidos que ha tomado el nombre de los V-Men. Son un grupo de hombres que se han organizado para luchar contra la violencia dirigida hacia mujeres y niñas. La letra uve significa vagina, pero también victoria y Valentín, por el día en el que se celebra el amor y la amistad. También hay un V-Day. La misión esencial de este grupo de hombres es conseguir que otros hombres se apropien de la causa y del discurso que rechaza la violencia hacia la mujer. Que entiendan que hay que respetar la vagina de la mujer. Que la vean como fuente de vida y no como lugar donde se libra una guerra. Son hombres con vagina. Hombres que están apostando por una transformación social y que trabajan por la consecución última del respeto y dignidad de la mujer.

Un gran ejemplo de estos hombres con vagina es el doctor Mukwege, fundador y director médico del Hospital Panzi en Bukavu, al este del país y muy cerca de la frontera con Ruanda. Él es ginecólogo y atiende a mujeres afectadas por la violencia sexual de manera gratuita desde el año 1.998. Cerca de 40.000 mujeres han sido atendidas. Gracias a la Fundación Panzi se han extendido nuevos servicios y se han puesto en marcha proyectos de reinserción socioeconómica para la mujer.

También hay que entender que no todos los hombres violan. Hay un número cada vez más grande de hombres que se han sumado a la justicia de la lucha de las mujeres y apuestan por un futuro más equitativo y feliz para todos y todas.

Y para terminar, la República Democrática del Congo es un país enorme, muy diverso y su largo conflicto muy complejo, ¿es posible conseguir la paz en el país?

Sí. Completamente. Ya se están dando grandes avances. Pero se necesita la implicación sin condiciones de la comunidad internacional. Hay que conseguir que se reduzca drásticamente y se controle el flujo ilegal de minerales que están financiando la guerra. Si estos grupos armados no cuentan con la financiación suficiente para continuar con el conflicto se les habrá dado un gran golpe. Claro que podrían continuar con la extracción de minerales, pero no encontrarían comprador. En la actualidad solo quedan ciertas bolsas de resistencia alrededor de las explotaciones mineras. Además, hay que tener en cuenta que los consumidores finales de estos minerales son principalmente no congoleses. Son empresas extranjeras las que los compran. Si todos unimos esfuerzos, la esperanza está más que permitida. ·

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