“Ahora el poder lo tiene la publicidad”, Gay Talese

Posted on enero 12, 2017, 12:32 pm

Poco antes de la publicación de La mujer de tu prójimo, Gay Talese recibió una carta de un misterioso hombre de Colorado que le hacía partícipe de un secreto sorprendente: había comprado un motel para dar rienda suelta a sus deseos de voyeur. En los conductos de ventilación había instalado una «plataforma de observación» a través de la cual espiaba a sus clientes. Talese viajó entonces a Colorado, donde conoció a Gerald Foos y pudo comprobar con sus propios ojos la veracidad de la historia. Además, tuvo acceso a algunos de sus muchos diarios: un registro secreto sobre el cambio producido en las costumbres sociales y sexuales de su país. Pero Foos había sido también testigo de un asesinato, y no lo había delatado. Tenía, pues, muchos motivos para permanecer en el anonimato, y Talese pensó que esta historia nunca vería la luz. Hoy, treinta y seis años más tarde, Foos está listo para hacerla pública y Talese puede darla a conocer. El motel del voyeur es una extraordinaria obra de periodismo narrativo que abre un intenso debate ético, y uno de los libros de los que más se ha hablado en los últimos años.

Entrevista publicada en el número 17 de Anoche Tuve un Sueño

‘AHORA EL PODER LO TIENE LA PUBLICIDAD’

 

captura-de-pantalla-2017-01-11-a-las-16-40-48Considerado el padre del Nuevo Periodismo, Gay Talese, es también escritor pero sobre todo ‘contador de historias’. Empezó como chico de los recados en la sede de The New York Times y de un modo silencioso y observador fue aprendiendo los entresijos de esta profesión de la que un día él sería un gran estandarte.

Por MARTA TORRES Fotografía ALFAGUARA

Gay Talese, de 83 años, prefiere esta vez que nuestro encuentro sea en la cafetería del Hotel Pierre en vez de en uno de sus salones. Va impecablemente vestido, como siempre. Considerado junto con Tom Wolfe, el padre del ‘Nuevo Periodismo’, el bueno, el que todos queremos hacer, pero a veces no sabemos cómo, no tiene prisa. Sus movimientos evocan un Nueva York decadente que ya no existe. Como la última vez que le entrevisté, empiezo a contarle mi vida como si fuese él quien va a escribir un artículo sobre mí y no al revés y después de haberme hecho una sencilla pregunta, ‘¿qué tal?’utiliza exactamente conmigo la misma técnica que le ha hecho famoso en las entrevistas, la cual aprendió de su madre cuando atendía a sus clientas en su tienda. Les dejaba hablar, que estuviesen tranquilos. Todo un logro en el Nueva York de hoy en día.

¿Lo hace a propósito, es decir, se interpreta a sí mismo o es una deformación profesional? Da igual. Esta entrevista se debe exprimir al máximo. Para ello, pese a haber publicado su último libro recientemente, elijo centrar esta entrevista su obra publicada en 2013 ‘El silencio del héroe’ de la editorial Alfaguara, en el que se recopila una serie de sus artículos deportivos más famosos en las publicaciones más prestigiosas, entre las que destacan textos en la revista New Yorker, The New York Times o Esquire. Al principio del libro, parece que sólo habla de deportes hasta que nos terminamos dando cuenta de que trata sobre la vida. De ganar o perder y su consecuencias. O de qué hacer con nuestro cuerpo cuando envejecemos. Una trampa mortal en el caso de los deportistas que viven prácticamente de su físico.

Antes de comenzar ni siquiera la conversación, me doy cuenta de que sabe exactamente lo que estoy pensando. Se da cuenta de mis inseguridades al tener delante al gran maestro del periodismo y las entrevistas. De esta forma, Talese, de nuevo en estado puro, no defrauda. Es entonces cuando me mira y arranca la entrevista. Y, ¿por qué no? Quizá sea mejor dejarle que tome las riendas. Será el único modo de averiguar hasta qué lugar nos lleva.

No sé cómo deberíamos empezar exactamente. ¿Qué preguntas tiene para mí? Lo cierto es que da igual. Haga lo que usted quiera. Lo único que tiene que lograr es hacerse con una historia. Se ha escrito mucho sobre cómo trabajo así que entiendo que usted quiera hablar de lo mismo. En el fondo soy la misma persona. Entonces, ¿qué va a hacer? (sonríe). Me inventaré algo, no se preocupe(ríe). Por cierto, ¿está la grabadora funcionando bien?


‘La prensa ya no hace reporterismo, ya no se investiga a los Gobiernos en ninguna parte del Mundo’


Sí, sí ya está grabando (lo compruebo por enésima vez) ¿Por qué no ha hecho usted la selección de los artículos? Creo que ha sido una persona que trabaja en The Washington Post (Mike Rosenwald) quien lo ha hecho. Sí, Mike es una persona joven. Ha leído lo que escribo durante mucho tiempo. Y me dijo algo con lo que estoy de acuerdo, que los deportes son un ejemplo maravilloso de la naturaleza humana. Y que es muy revelador, incluso más que la política, que la ciencia o los negocios. Los deportes están bajo el microscopio de miles y miles de personas. Y cuando es en televisión, en ESPN (canal deportivo en Estados Unidos) por ejemplo, con millones de personas. El reparto de actores que trabajan en el deporte cambia cada ciertos años y tienen sus fracasos y sus éxitos. Tienen sus lesiones y recuperaciones de romperse las piernas o la cara. Tienen que pasar por el castigo como muy poca gente, como soldados. Son como atletas, grupos de gente que se unen y van a la guerra juntos, a la batalla que es el campo. Unas veces experimentan tragedias y otras triunfos. Así, la guerra y los deportes son muy similares. En ambos casos, la gente tiene que ser muy guapa, no pueden ser viejos. Tienen que ser jóvenes. Uno no puede correr por el campo de batalla cuando tiene 65 años pero sí se puede ser un oficial o sentarse en un escritorio. En el caso de los deportes, uno también se puede sentar en un escritorio pasada cierta edad. Se puede ser gerente o director de relaciones públicas y al mismo tiempo hay que ganar a la competencia. Pero esta puede ser la del equipo propio, un equipo que quiere apoderarse del trabajo de uno. Es terrible. Leyendo las páginas de deportes se aprende mucho de la vida.

Mientras, en las páginas sobre el ejército hay mucha censura o la gente miente como por ejemplo en Siria. Los rebeldes dicen ‘hemos tomado las mezquitas’, pero luego viene la gente de Assad y dice ‘no, no, nosotros tenemos el control’. Así, nunca se sabe a quien creer. Por otra parte, ya no quedan reporteros en los que se pueda confiar y que digan la verdad; incluso ellos tienen prejuicios. Pero el deporte es puro y transparente. Es lo que ves. Después del partido puedes hablar con esa persona, con un jugador de fútbol, un matador (como llaman a los toreros los estadounidenses) o un tenista y le preguntas sobre algo que has visto, algo que ellos también han visto desde dentro. Así el diálogo resulta más transparente.

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Habla de pureza pero Lance Armstrong se dopó para ganar el Tour de Francia… Bueno, no sé. No estoy diciendo que esto se tenga que tolerar pero creo que hay que ver las cosas desde diversas perspectivas. Todos los atletas están bajo una presión tremenda y esto es algo que la gente normal no entiende. Si cualquiera de nosotros se levanta enfermo y dice ‘hoy no puedo trabajar ’ no pasa nada, se toma el día libre. Pero si un atleta revela que tiene dolor o está lesionado no puede trabajar. Eso significa que al- ‘sólo hay verdad en el periodismo deportivo, es lo único puro’ guien va a jugar en su lugar y si lo hace muy bien el primero pierde su puesto y se queda sin trabajo. Así, de fácil. En cambio, Lance Armstrong era tan bueno que no quería perder su trabajo aunque también era muy competitivo. No quería ser el tres, quería ser número uno. ¿Por qué? Porque la gente quería que fuese el número uno, al igual que le ha ocurrido a Tiger Woods (golfista) o a Nadal (tenista) por ejemplo. Pero, ¿qué pasa con los deportistas que le cuentan a la prensa cuánto cobran para avergonzar al presidente del equipo? Muchas veces no ganan tanto como se dice, a los periodistas también se nos miente.


‘Es una locura que el gobierno justifique ciertas cosas en nombre de la seguridad nacional’


Controversias así pudimos verlas entre el Real Madrid y su anterior entrenador José Mourinho. Si un entrenador o un jugador espera que alguien sea generoso, va a tener que esperar eternamente. Y si esperan que alguien sea honorable también. En deporte, solo hay una conclusión: ‘Ganar o perder. Ganar o perder. Ganar o perder’. Si uno pierde demasiadas veces, pierde su trabajo y si pierde su trabajo, pierde su dinero y si pierde su dinero lo pierde todo porque estas personas solo saben hacer una cosa: trabajar en el mundo del deporte. No pueden abrir un restaurante de repente y convertirse en cocineros, no tienen la formación. No pueden ser doctores ni abogados tienen que ser siempre alguien dentro del mundo del deporte. Pero creo que Lance Armstrong tenía tanta presión para ganar que ni siquiera las drogas que tomó le supusieron una ventaja.

Las drogas dan fuerza pero en el deporte son los propietarios de los equipos los que tienen el poder para dar el día libre cuando uno se siente mal, aunque luego le critiquen por detrás por ser un débil y no poder jugar con dolor. Así es, la presión es tremenda. No voy a meterlos en la cárcel, todo el mundo toma drogas, yo lo hago. El mayor problema en Estados Unidos son las drogas legales. Los doctores las recetan a los niños, a los adultos… las tomamos para todo. Drogas. Drogas. Drogas. Somos la cultura de la droga. Tomamos tantas que no sabemos cuáles son los efectos secundarios. Unas veces se presentan un año o dos después y otras ya es demasiado tarde para algunas personas. Si uno ve la televisión casi todos los anuncios son de drogas. Si alguien quiere tener una erección, que tome Viagra pero si es como los atletas , que tienen que ser fuertes, la erección tiene que estar en su cabeza.

Entonces, ¿solo hay verdad en el periodismo deportivo?. Sí, es lo único puro. Nada es transparente cuando cubrimos Wall Street. ¿Qué es lo que vemos? Desde luego no a quien roba pero en béisbol sí se ve quién te roba una base. ¿Cómo se sabe quién roba en Wall Street un millón de dólares? Difícil pregunta, los abogados les protegen cuando cometen estos crímenes, al igual que a los políticos. Se coge a alguno de vez en cuando como a Nixon (caso de espionaje) o a Clinton (escándalo sexual) pero esto no es lo habitual.

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El presidente Obama tiene tres escándalos: Bengasi con el atentado del 11 de septiembre de 2012, Associated Press y el de la Agencia Tributaria. Sí, pero creo que no vamos a saber la verdad porque la señora Clinton no la va a contar (en referencia al escánalo de Bengasi). Por ejemplo, con respecto a los drones (los misiles que se lanzan de los aviones no tripulados) que se tiran y matan a tanta gente la CIA dice ‘No, nosotros no lo hemos hecho’ o nos dicen que esa gente eran terroristas. ¿Cómo sabemos que son terroristas? porque alguien de la CIA lo dice pero, ¿lo sabemos con seguridad? Todo el mundo puede ser un terrorista si se le hace la vida miserable, si se destruyen sus casas y se rompe sus familias. Obama podría ser un terrorista si alguien coge a sus hijas y las hace volar con un drone. ¿Qué pasa con él? Si sus dos hijas están de vacaciones en París y un terrorista árabe hace volar por los aires el hotel en el que están alojadas me pregunto, ¿cómo de elegante y guay sería el presidente de Estados Unidos?

El presidente Obama pronunció un discurso sobre política antiterrorista y los misiles de los aviones no tripulados conocidos como drones hace un par de años. No, no me interesa este tema. Llevan años tirando drones. Podrían haber dicho algo antes. Es una locura cuando el gobierno justifica ciertas cosas en nombre de la seguridad nacional. Yo soy un votante de Obama, soy demócrata pero, ¿cómo demonios quieren Obama y otras personas que trabajan con él que la gente que no tiene drones no se proteja rifles? No me refiero a la gente en medio de Manhattan a dos calles de las Naciones Unidas sino en a la que vive en Wisconsin en medio de la nada, en Texas, Arizona o California. Están a millas y millas de la policía y sin protección.

A veces es mejor tener una pistola cerca. Quieren restringir la tenencia de armas pero no que el gobierno tenga y use drones. Con estas pistolas, al menos, la gente tiene que apretar el gatillo pero, con los drones, ni siquiera se está ahí. Es como un juego con muñecos. Los drones son una locura y los conflictos armados que provocan también. Esto es justificar el asesinato en el nombre de Seguridad Nacional y los estadounidenses somos los que proporcionamos la mayoría de las armas.


‘La política está llena de mentiras, malas interpretaciones y cero responsabilidad’


¿Le han censurado alguna vez? Alguna vez el gobierno me ha pinchado el teléfono cuando estaba escribiendo sobre la Mafia. También me cortaron la tarjeta American Express que utilizaba para ir a cenar con los gángsters. Me perseguía el gobierno y Hacienda, la famosa Hacienda. Cuando cenábamos en algún sitio, pensaban que quizá el gángster podía ser dueño de ese lugar y comprobaban el historial del restaurante. Pero, aparte de eso, nunca me han censurado, sin embargo, mi gobierno sí censura a la gente todo el tiempo. Culpamos a los iraníes cuando el ayatolá Jomeini quería eliminar a Salman Rushdie, el novelista.

Captura de pantalla 2017-01-12 a las 13.24.20Pero, hablando de censura, la persona más interesante ahora mismo es Julian Assange, de Wikileaks que está ahora en la residencia del embajador de Ecuador, en Londres. Está preocupado porque le van a mandar a Suecia por ese asunto del escándalo sexual, que quizá se lo hayan inventado. Yo no confío en esas mujeres. Este hombre ha destapado Estados Unidos, ha destapado el poder. Muchos periódicos utilizaron su información y de repente, le criticaron. Dijeron: ‘Ah, él no es como nosotros. No deberíamos proteger sus derechos. No es uno de los nuestros’. Pero ahora la prensa ya no hace ningún tipo de reporterismo de investigación, ya no se investiga a los gobiernos en ninguna parte del mundo.

Ahora el poder está centralizado en los negocios, sobre todo en la publicidad. Y si alguien escribiese, por ejemplo, que el gobierno de Netanyahu comete crímenes de guerra contra los palestinos, esa persona o el medio que lo publicase, perdería publicidad tan rápido que esa persona sería acusada de ser antisemita, un nazi o alguien que niega el Holocausto. Esa persona sería tan demonizada que no podría volver a ejercer. Sin embargo, sí se puede decir que el señor Assad en Siria habría sido un nazi en los tiempos del Holocausto. Sin embargo a los rebeldes nadie los acusa de ser terroristas. El problema con la prensa hoy en día es que nadie sabe quién es el terrorista. Hay gente que apunta con el dedo a los demás y son ellos quienes ponen estas ‘etiquetas’. Este es militar, este terrorista y este insurrecto. ¿Quiénes son los que deciden quién es quién? Los que tienen el poder. El poder que corrompe. Y si uno no tiene poder, las palabras no valen nada. Si uno tiene poder las palabras son muy poderosas. Y se puede determinar quién va a ser acusado. La gente que no tiene poder es la que suele perder la guerra. Por eso, creo que los deportes son puros. La política internacional está llena de mentiras. Por eso volviendo al principio, los deportes son lo único transparente. Y eso es todo. La política internacional está llena de mentiras. Malas interpretaciones y ningún tipo de responsabilidad.

Entonces, ¿cree que los periodistas podemos hacer algo? Sí, pueden hacer algo. El problema es que los propios reporteros tienen lavado el cerebro. Cuando yo era joven, la gran historia era Vietnam. Esto era en 1965. 66. 67. Hasta el 74. Entonces, fue sustituida por el Watergate (en referencia al escándalo por el que el presidente Richard Nixon tuvo que dimitir tras el espionaje del Partido Republicano al Demócrata). Cuando John Kennedy fue disparado en 1963, y sustituido por Lyndon Johnson (su vicepresidente, la guerra en Vietnam ya había empezado). Cuando Kennedy era presidente, había tropas.

El gobierno mintió, y decían que estábamos ganando la guerra. Había dos reporteros maravillosos Harrison Salisbury y David Halberstam del The New York Times, que escribieron sobre lo que estaba pasando en realidad. Cuando los reporteros no podían entrar en Vietnam, este hombre, Salisbury, consiguió llegar. Fue a Hanoi, la capital de Vietnam del Norte, y encontró bombarderos estadounidenses que estaban bombardeando casas y hospitales. Hacían lo que los drones hoy. La ciudad entera de Washington quería matarle. Bueno, al final, no fue a la cárcel. Al mismo tiempo, el otro joven reportero Halberstam escribió que el Ejército estadounidense estaba perdiendo.

El presidente de Estados Unidos, John Kennedy, quería meter a este reportero en la cárcel. No lo hizo Pero, porque The New York Times le apoyó. En 2013, Julian Assange demostró que Estados Unidos decía una cosa y hacía otra. Pero, desde el 11 de septiembre, el reporterismo se ha reducido. Por el miedo que si una publicación es crítica o da algún tipo de confort al enemigo, se le puede acusar de no ser patriota. Ahora los reporteros van empotrados con los militares en los tanques en la guerra, y se han convertido en los grandes agentes de prensa del departamento de Defensa. Así, la mentira de las armas de destrucción masiva fue en parte por los periodistas que se dejaron mentir. La prensa es culpable. No hay nadie que vigile. ¿Dónde están los grandes reporteros estadounidenses que cubren las guerras? No hay. La prensa en Washington está muy metida dentro de la política.

¿Tiene algún trabajo inédito? ¿Quiere decir si hay algo que se publique cuando muera se publicará algo bueno? (ríe). Tengo muchas cosas sin publicar. Guardo las cosas. Ahora estoy trabajando en una pieza para New Yorker, que empecé hace 30 años porque una de las personas no quería que escribiese su nombre. Y ahora sí puedo. Odio cuando se pone en los artículos fuentes consultadas y la gente no quiere dar su nombre. Quieren airear las cosas, quieren decir las cosas. Pero, no quieren que aparezcan sus cosas. Tienen que ser responsables.

Hábleme del ‘búnker’ de su casa donde guarda todos sus archivos. Bueno lo tengo guardado por temas y publicaciones. En cajas. Guardo recortes. Fotografías. Me gusta ver las fotografías. (sonríe). •

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